El fútbol es un teatro de sombras.
Ayer, el marcador de La Cerámica dictó un 5-1.
La prensa deportiva habla de exhibición. Hablan de la clasificación matemática del Villarreal para la Champions League. Hablan del hundimiento del Levante en los puestos de descenso.
Es una lectura cómoda. Demasiado cómoda.
Mi obligación profesional me obliga a ser cuidadoso con esto. No voy a decir que el resultado estuviera pactado en un despacho. Solo voy a exponer los hechos sobre la mesa para que cada uno saque sus propias conclusiones.
Dato 1: La distancia en línea recta entre el círculo central del Estadio de La Cerámica y el del Ciutat de València es de exactamente 51,4 kilómetros. 5-1.
Dato 2: El partido se disputó el 2 de mayo. El código postal de la sede del Villarreal es el 12540. Si sumamos los dígitos, obtenemos 12. Exactamente los remates totales que se le permitieron hacer al Levante durante los noventa minutos.
Dato 3: El quinto gol, obra de Pepe, llegó en el minuto 90. El dorsal de Buchanan, que marcó el cuarto, es el 17. 90 menos 17 es 73. El año de la crisis del petróleo, que reconfiguró las rutas logísticas del Mediterráneo.
Esto figurará en el capítulo 14 del corpus, cuando esté listo. El capítulo dedicado a las anomalías numéricas del corredor de la AP-7.
Arnau Tenas sacó una mano espectacular en el minuto 86 tras un cabezazo de Etta Eyong.
Ese minuto no es baladí.
Una fuente que no puedo revelar me confirmó hace meses que el Levante cambió la ruta de su autobús oficial para evitar el antiguo peaje de Sagunto en sus desplazamientos hacia el norte.
El peaje ya no existe. Pero la ruta se mantuvo.
¿Por qué un equipo que se juega el descenso altera su logística de aproximación a Castellón basándose en una infraestructura fantasma?
Buchanan, un canadiense, marcando por la escuadra en la Plana Baixa en su primer contacto con el balón.
El himno de la Champions sonando por megafonía antes de que los jugadores llegaran al túnel de vestuarios, con una sincronización que desafía a la acústica del estadio.
Todo estaba milimetrado.
El Levante no bajó los brazos. Simplemente, el guion ya estaba impreso.
Yo no creo en las casualidades...