Lamine Yamal y el Mundial: el fenómeno global que De la Fuente no sabe muy bien cómo usar

Hay una imagen que resume bien lo que está ocurriendo en este Mundial con Lamine Yamal. El chaval va con su primo y su novia a un Walmart de Chattanooga. Alguien lo graba. El vídeo se hace viral. Las búsquedas del nombre Walmart en España suben un 45% en las horas siguientes.

No ha tirado una falta. No ha dado una asistencia. Ha empujado un carrito de la compra. Y ha movido el mercado.

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Lo que pasa cuando sale al campo

El partido contra Cabo Verde era lo que era: un adversario ordenado, un Mercedes Benz Stadium con más silencio que ruido, un encuentro que no generaba por sí solo demasiada electricidad. Setenta minutos con el árbitro como protagonista sonoro.

Cuando en el banquillo se empezó a ver que iba a salir, el estadio cambió de registro. Los norteamericanos gritan de una manera particular cuando algo les importa de verdad. El primer balón que tocó confirmó que la reacción no era cortesía.

Eso es un dato. No menor.

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Dónde está Lamine en el mapa del dinero

Según Forbes, es el noveno futbolista de este Mundial por ingresos: 43 millones de dólares, de los cuales 33 corresponden a salario y 10 a publicidad. Cristiano y Messi, en su sexto Mundial, están muy por encima. Mbappé cierra el podio con 105 millones.

Pero hay una variable que los números no recogen bien: la edad. Con 18 años camino de los 19, Yamal es el activo con mayor recorrido potencial para las marcas que buscan al consumidor joven. McDonald's, Apple a través de Beats, Visa, American Eagle y Adidas tienen sus calendarios de activación pendientes de que el chico aparezca en el torneo con minutos reales.

Su cara ya está en las pantallas de Times Square, en la fachada del Hilton de Atlanta y en un globo hinchable visible desde Ocean's Drive en Miami. El problema es que de momento sale poco más de diez minutos.

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El dilema táctico de De la Fuente

Ahí está el fondo de la cuestión, y es un problema genuino de gestión deportiva.

Lamine lleva 54 días parado por la lesión que sufrió tirando un penalti contra el Celta al final de la temporada. No está para jugar noventa minutos. Eso es un hecho. La pregunta es cómo administrar ese déficit de ritmo sin exponerlo antes de que esté en condiciones, y sin desaprovecharlo si España necesita un desequilibrio en el tramo final de un partido.

Hasta ahora, el seleccionador ha optado por la segunda fórmula: entrada desde el banquillo. El resultado deportivo ha sido limitado, lo cual es comprensible dado el contexto físico. La incertidumbre no es si Yamal llegará al nivel que se espera de él, sino cuándo.

En la concentración de Chattanooga se dice que está muy concienciado. Ha pasado el día libre con su madre, su hermano, su novia, su primo y algunos amigos, se fueron a Nashville a comer a un restaurante persa, y desde el martes se le nota algo más serio, más metido en lo que tiene delante.

Hasta qué punto es consciente del tamaño de lo que le rodea, eso ya es otra pregunta.

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Rocafonda y Times Square

El trayecto entre esos dos nombres lo recorre cada generación con algún jugador. Lo que cambia es la velocidad. Yamal tiene 18 años, es el noveno por ingresos de un Mundial de 48 selecciones, y su visita a un Walmart mueve estadísticas de búsqueda en España.

El torneo lo espera. El entrenador tiene que decidir cómo usarlo. Y el chico, en el mientras tanto, sigue siendo un jugador con la rodilla en proceso de ponerse a punto.

Eso es lo que hay ahora mismo. El resto vendrá después, o no vendrá, dependiendo de cómo vaya España.