Koke dice que jugar unas semifinales de Champions da los mismos nervios que "tu primera cita con una chica". Manda carallo. Ayer se lo decía a Marisa mientras pelaba unas mandarinas en la cocina: si yo le digo a Pichi Lucas en el vestuario del Negreira, antes de jugarnos el ascenso a Segunda B en la temporada 91-92, que tengo mariposas en el estómago como si fuera a llevar a una moza al cine, me arranca la cabeza de un bofetón y me la pone de adorno en la taquilla.

Pero claro, es que hemos plastificado el fútbol. Empate a uno contra el Arsenal en el Metropolitano. Un partido de "intensidad y cabeza fría", dicen ahora los modernos de los podcasts y las pizarritas. Julián Álvarez mete el gol y se tiene que ir al vestuario porque le duele la rodilla y luego el tobillo. ¡Chichoneras! Le hemos puesto chichoneras al deporte. En mis tiempos te daban un plantillazo que te veías el hueso, te echabas un poco de Reflex, te apretabas los cordones y a correr. Ahora estornudan fuerte en el córner y piden el cambio por precaución.

Y luego sale Paco González en la radio a decir que el Atleti, si tiene "15 minutos de arrebato, le pinta la cara a cualquiera". ¿Quince minutos? ¿Me estás diciendo que cobras millones de euros por trabajar un cuarto de hora y el resto del tiempo te dedicas a mirar el césped híbrido para no despeinarte? Me sale lava por las orejas, os lo juro. Griezmann tira una al palo y ya parece que han conquistado las Galias.

Ya sé, ya sé, parezco mi padre quejándose de los Beatles en la tele de tubo — y mi padre tenía razón, que conste. Pero es que uno se sienta a ver una semifinal europea esperando sangre, sudor y barro, y se encuentra con declaraciones de amor adolescente y celebraciones por jugar bien un ratito antes de la merienda. El Atleti se va a Londres a jugarse la vida habiendo empatado en casa, pero oye, qué quince minutos más riquiños y qué nervios de primera cita.

ESTE DEPORTE SE HA CONVERTIDO EN UNA COMEDIA ROMÁNTICA PARA INFLUENCERS Y YO EXIJO QUE ME DEVUELVAN MI DINERO.

Hasta el sábado. (El sábado, más de lo mismo.)