RIQUELME CONTRA FLORENTINO: EL REAL MADRID SE ENFRENTA A LA MAYOR BRECHA GENERACIONAL DE SU HISTORIA Y YO ME HE TENIDO QUE SENTAR

Cuarenta y dos años. Cuarenta y dos. Mientras escribía eso en un papel para no olvidarlo, el bolígrafo me ha resbalado de la mano y he tenido que buscar las gafas tres veces seguidas. Algo me dice que no es casualidad.

Enrique Riquelme tiene treinta y siete años. Treinta y siete. Florentino Pérez tiene setenta y nueve. Eso no es una pugna generacional, eso es el tipo de abismo que los geólogos miden con instrumentos de precisión y luego se sientan a fumarse un pitillo en silencio antes de escribir el informe.

Y aquí estamos, hablando de esto como si fuera algo normal.

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Lo que dice la historia, y lo que debería avergonzarnos un poco

Me ha costado leer todo el análisis de los quince procesos electorales del club, porque a ciertas horas de la tarde la letra menuda es una emboscada. Pero lo he leído. Y lo que dice es que el Real Madrid, en toda su historia, solo en seis ocasiones llegó a una pugna real en las urnas. Seis. De quince.

Eso significa que los socios del Madrid llevan décadas ejerciendo su derecho al voto con la misma frecuencia con que yo ejercito los tobillos: en teoría siempre queda para mañana y en la práctica lo haces cuatro veces al año cuando te acuerdas.

El récord anterior de diferencia generacional era el de 1991: Alfonso Ussía con 43 años contra Ramón Mendoza con 64. Veintiún años de diferencia. Ussía perdió con el cuarenta por ciento de los votos, que no está nada mal, oiga, aunque Mendoza iba con el viento de la Quinta del Buitre en la espalda. Con ese viento cualquiera puede.

Pues bien: Riquelme y Florentino doblan esa diferencia. La doblan. Si alguien le dijera esto a Ussía hoy, el hombre se quedaría un momento callado, pediría un vaso de agua, y diría: *