Lopetegui Rompe Su Silencio Ocho Años Después Y Resulta Que Todavía Le Duele Lo del Madrid Como El Primer Día
Me estaba tomando el café de las diez en la cocina, el de después del desayuno de verdad, que ese es el bueno, cuando leo la entrevista de Lopetegui en El Mundo. Ocho años. El hombre lleva ocho años cargando con aquello y ahora reaparece en un Mundial con Qatar —con Qatar, hombre de Dios— y le preguntan por el Real Madrid y él lo recuerda todo con una precisión que yo ya no le dedico ni a mis propias bodas de plata.
"En dos semanas, todo lo que podía salir mal, salió mal", dice.
Y no le voy a quitar la razón. No se la voy a quitar.
---
El Hombre Que Firmó Con El Madrid Y Le Echaron Antes De Coger El Autobús
Para quien no lo recuerde —y hay gente joven que no lo recuerda porque en 2018 tenía doce años y estaba viendo tutoriales de YouTube sobre cómo hacer el baile de Fortnite—, Lopetegui firmó con el Real Madrid antes del Mundial de Rusia. Lo anunció la víspera del torneo. La Federación se enteró por los periódicos, o por algo así de bonito, y le mandó a hacer puñetas a él y a toda su preparación.
Entró Fernando Hierro. Octavos de final. Rusia se reía.
"Llegábamos muy afinados, pero tuvimos que salir", dice Lopetegui en la entrevista con una serenidad que a mí me parece de una disciplina interior casi monástica. Yo con ese historial estaría todavía dando portazos en los pasillos de la Ciudad del Fútbol.
Y luego lo echaron del Madrid en octubre. Del mismo Madrid por el que le habían echado de la selección en junio. Cuatro meses. El hombre entró y salió del Real Madrid en el tiempo que tarda un radiador en calentarse bien.
---
Lopetegui Y El Arte De Sobrevivir A Todo
Ahora bien. Aquí es donde la historia se pone interesante, porque Lopetegui no se quedó tirado en el arcén de la carretera llorando. Se fue al Sevilla. Cuatro años históricos. Champions. Luego el Wolves, que a 25 de diciembre iba último a cinco puntos de la salvación —y esto sí que es lo que yo llamo un reto, no lo de buscarle un equipo al chaval que no quiere correr en los entrenamientos—. Luego el West Ham. Y ahora Qatar.
Qatar. El hombre está entrenando a Qatar en un Mundial.
Y yo, que llevo treinta años escribiendo de fútbol, me encuentro leyendo una entrevista donde Lopetegui explica con toda la naturalidad del mundo que sus jugadores no tienen ninguno en Primera División, que el partido va a ser a las doce del mediodía en San Francisco cuando ellos se levantan a esa hora porque los entrenamientos son de noche, y que Bosnia ha eliminado a Italia y a Gales y que son superiores y hay que aceptarlo.
Eso es hablar claro. Eso es lo que a mí me falta en el fútbol moderno: un tipo que se siente y diga "somos los más flojos del grupo y lo sabemos" sin que le tiemble el labio ni le entre la necesidad de buscarle la cámara al periodista para ver si le están grabando bien el perfil izquierdo.
---
La Guerra, El Calor Y Los Jugadores Que No Entrenaban
Por si fuera poco, resulta que la preparación del Mundial la hicieron con una guerra de fondo. Irán. Bombardeos. Alarmas. "Siempre había una alarma, ruido y luego calma", dice. Los jugadores estuvieron tres semanas sin competir. Déficit físico importante.
Yo cuando leo esto pienso en los titulares que hemos visto esta temporada. Un futbolista de no sé qué club europeo que no se concentraba bien porque el hotel no tenía la temperatura exacta que él necesitaba para dormir. Un mediocentro que se quejó de que el autobús del equipo llegaba dos minutos tarde al aeropuerto y le descomponía la rutina.
Y luego está Lopetegui, que preparó un Mundial con misiles de fondo y alarmas antiaéreas como banda sonora de los entrenamientos, y lo cuenta como si te estuviera describiendo un problema de tráfico en la M-30.
Hay una diferencia de escala ahí. Una diferencia de escala que me parece que nadie está midiendo.
---
El Gremio De Los Entrenadores Españoles Que Se Ha Apoderado Del Mundo
La entrevista toca también un punto que a mí me parece genuinamente curioso: están Lopetegui, Roberto Martínez, Iñigo Pérez en la Conference, Emery en la Europa League... Los entrenadores españoles están por todos lados como hongos después de la lluvia de otoño.
Pichi Lucas, que entrenó dos meses al equipo infantil del Lestedo cuando el míster tuvo la gripe y no podía bajar al campo, siempre decía que dirigir era el ochenta por ciento de saber cuándo callarte y el veinte por ciento de saber cuándo gritar. Igual los españoles hemos aprendido eso antes que los demás. O igual es que los demás todavía están aprendiendo.
Lo que sí es verdad es que Lopetegui va al Mundial sin un solo jugador de Primera División en su plantilla, con un grupo donde Suiza, Canadá y Bosnia son todos superiores sobre el papel, y encima lleva ocho años con la cicatriz de Rusia cosida en algún sitio que no enseña en las entrevistas.
Y si hay alguien en este Mundial que tenga algo que demostrar con las tripas y no con el presupuesto, ese es él.
Eso, al menos, sí lo entiendo.
EL RESTO DEL CIRCO MODERNO QUE SE EXHIBE EN LOS MICRÓFONOS CADA SEMANA PODRÍA APRENDER UNA COSA O DOS DE UN HOMBRE QUE SE LEVANTÓ DEL SUELO SIN PEDIR PERMISO A NADIE.